09/02/2026

PANTANALI IRIS-BIOGRAFIA

La artista Iris Pantanali en su taller de pintura y dibujo, trabajando en obras de temática social tras su retiro de los escenarios.
Spread the love

PANTANALI IRIS-BIOGRAFIA

 

La  historia de Iris Pantanali, (Iris Pantanali -biografía) se remonta a cuando tenía cuatro años y su mamá la anotó en el Liceo Municipal para que se iniciara en la danza clásica. Iris nació un 4 de Marzo de 1928.

La artista Iris Pantanali en su taller de pintura y dibujo, trabajando en obras de temática social tras su retiro de los escenarios.Iris_pantanali_biografia
La artista Iris Pantanali en su taller de pintura y dibujo, trabajando en obras de temática social tras su retiro de los escenarios.
Obra "Los otros" de Iris Pantanali, pintura de compromiso social donada al Hospital de Niños Orlando Alassia de Santa Fe.-Iris_pantanali_biografia
Obra “Los otros” de Iris Pantanali, pintura de compromiso social donada al Hospital de Niños Orlando Alassia de Santa Fe.
iris-pantanali-danza-santa-fe
iris-pantanali-danza-santa-fe

Fue entonces, que Iris Pantanali se encargó de estar siempre involucrada con el quehacer artístico en casi todas sus manifestaciones.

Al día de la fecha y alejada de las escenas y jubilada, aparecen los recuerdos.

ACADEMIA BOVO

Recuerda la clase  de danza, con la Sra. de Bovo, que era una adolescente por ese entonces, y muchas alumnas que luego hicieron importantes trayectorias. Se considera la primer bailarina de Santa Fe, porque antes había docentes, pero no bailarinas. El estímulo de su madre era permanente estimulaba y desde ahí siempre estuvo de la mano con la actuación.

ADOLESCENCIA

La adolescencia la vio obligada a hacer una pausa, pero luego  sus “deseos extraordinarios” de hacer danza la definieron para siempre y no dejó nunca más. Profundizó su formación y además comenzó a estudiar música.

Al finalizar ambas carreras  ya era conocida. Puse un conservatorio y un instituto de danza. Comencé a hacer festivales y como la gente me reconocía no tuve problemas para abrirme paso”. El formato del  instituto de arte “Iris Pantali”, se formó un grupo de adolescentes que hacía danza y viajaba para actuar en distintas localidades de la provincia como Sunchales, Vera, Rafaela o Reconquista; especialmente en el norte, donde asociaciones artísticas se interesaban prestar su espacio.

DOCENCIA Y NUEVOS PROYECTOS

Pasan los años y luego llega la etapa como profesora de música. Recuerda que en aquel momento la materia se llamaba “Canto y Danza”, pero después cambio y pasó a ser “Educación Musical”. Fue nombrada en una escuela de Laguna Paiva, donde estuvo dos años.

Luego su espacio docente fue “Juan de Garay”, de Santo Tomé. Fue entonces cuando presentó un proyecto para crear un ballet de niños provincial, dado que ya existían una orquesta y un coro de niños. Fue relevada de su  cargo para organizar la propuesta y estuvo por seis años al frente del Ballet de Santa Fe.

ALGO MAS QUE CONTENCION

Iris cuenta:  “Actuábamos para todas las escuelas, viajábamos con los chicos. Lo que tenía de importante éste ballet es que no seleccionábamos a los niños, se los tomaba a todos y luego se los formaba. Mucho de lo que aprendían tenía que ver con la lírica, con el teatro, acompañado de la danza; hacíamos cuentos infantiles

Cuenta que entre los avatares renunció y pidió volver a su cargo. Pero al poco tiempo fue llamada nuevamente para que reorganizara el ballet, aunque la situación seguía siendo la misma.

LOS PROLEGOMENOS DEL CREI

Llega entonces un proyeco que tuviese mas conectividad con  la escuela. Fundó el Centro de Recreación Estético Infantil (Crei), donde estuvo 12 años a cargo.

Mas tarde le ofrecieron la inspección de escuelas privadas en el norte, así que me eligió otros puntos cardinales. A su vez tuvo que dejar la danza por los viajes.

UN CAMINO DE FORMACIÓN

Al tiempo, fue dandose cuenta que, transcurrían los años y necesitaba expresarme, estaba acostumbrada a hacerlo. En su casa sentía que le faltaba el piso, estaba como en el aire.

 

Fue entonces cuando empezó a dibujar, si bien siempre trazaba los vestuarios y escenografías en forma rudimentaria, nadie le había enseñado. Se decide entonces a participar de un taller en la escuela Mantovani con el objetivo de pintar y dibujar, sobre todo rostros.

Iris se consideraba adulta y  no  quería poner a hacer un profesorado. Fui como seis meses, después dejé porque nos empezaban a exigir inglés, bajo relieve, alto relieve, anatomía.

JUAN CARLOS PALACIOS

Así encuentra a Juan Carlos Palacios, que hacía caricaturas, humor y enseñaba a dibujar retratos. Pasados  unos meses de formación, Iris decide seguir trabajando sola en su casa. Más tarde llegó el momento de comenzar a exponer en forma colectiva, en distintos espacios ciudadanos. Pero su camino de formación recién comenzaba.

UNA NOCHE…

Menciona que cierta vez,  venía de un sanatorio, estaba muy grave su hermano, y un señor que pasa al lado suyo la reconoce se presenta: ‘ Soy Eugenio Wade, un pintor’.

Por esos avatares, la conversación no prosperó. Unos meses después falleció mi hijo, optó por el refugio en su casa. Pero siempre dibujaba.

Continuó tomando clases con distintos maestros, con aquellos que, a su criterio, le podían aportar algo más. Una cosa fue de la mano  a la otra y decidió sumarse a la Asociación de Artistas Plásticos, lo cual imbricó descubrir un ambiente que no conocía y acceder a nuevas herramientas en su aprendizaje.

Tomó  clases con el  Álvaro Gatti, por ejemplo. Cada formador tiene su estilo, su forma, uno tiene que tomar lo que viene bien para su manera de ser, de ver el arte, sino pasás a ser una copia del profesor. Hay que tomar lo que uno considera que es apto para su manera de pensar y su preparación”, menciona en sus memorias.

MIRADA AMPLIA

Iris expresa:  “Como bailarina he sido también coreógrafa, ese montar un espectáculo completo hace que se tengan que estudiar muchas cosas. Es como cuando se hace una obra de teatro o una película, hay que ambientar, conocer costumbres, tener en cuenta muchas cosas.

Por ejemplo, no es la misma la cara de la mujer de principio de siglo que la de ahora. Los rostros, las maneras de actuar, todo influye. Yo agradezco haber hecho el arte en distintas disciplinas, porque cada una tiene su particularidad”.

SOBRE SUS OBRAS

“Miro obras -agrega- y puedo descubrir cuando hay elementos que no coinciden. Me daba risa cuando unas compañeras pintaban bailarinas y le dibujaban las zapatillas con unos moños grandes.Entonces aportaba sus puntos de vista.

RECUERDOS DE FAMILIA

Iris es una agradecida permanente  a Dios por su familia, que siempre la ha acompañado en su carrera. Con una anécdota recuerda especialmente a su padre.

Un hombre que no había estudiado, pero que tenía una gran vena artística, tocaba en una orquesta, pero lo hacía de oído, porque no conocía de música: “Recuerdo que cuando era adolescente, los sábados nos juntábamos en casa y hacíamos música popular en familia y con unos amigos que tocaban el violín.

Tales anécdotas tienen que ver con cuestiones puntuales de la teoría: “ Por ahí parábamos y peleábamos por ver quién se había equivocado en algo. Para arrancar de nuevo, nos poníamos de acuerdo: ‘empecemos desde el tercer pentagrama, con el mi’. Entonces mi papá nos pedía que toquemos el mi, porque él no sabía donde estaba, no conocía las notas”.

UNA FAMILIA ARTISTA

Era toda una familia la que se movilizaba.  Participaba de los espectáculos de danza, en el diseño y construcción de la escenografía y el vestuario. “En ese momento -explica- no estaba la posibilidad de comprar las cosas hechas, no había. Entonces mi madre me ayudaba y yo hacía pelucas, jorobas, uñas, manos, orejas, todo.

Su hermano fue un pionero: era técnico constructor, él trajo por primera vez la luz negra a Santa Fe, la usamos cuando hicimos la historia de Blancanieves”.

TANTAS EXPERIENCIAS TANTAS

Expresa que “son  tantos aportes que han llegado a mi y me han enriquecido, no me puedo quejar. Viví una época muy linda de Santa Fe, mi época de oro fue también la de los Catania, de Paolantonio, de Carlos Tiel, Los Mamelli.

Fue un período de esplendor en la que surgieron los teatros independientes. Después todo se vino abajo y ahora todo ha vuelto a resurgir con una movida muy grande.

DIABETES Y ALGO MAS

Además, fuera del ámbito artístico, trabajó en pos de los pacientes con diabetes desempeñándose como presidenta y secretaria de la Asociación Santafesina de Diabetes (Asdi) y de la Federación Argentina de Diabetes (FAD).

Fue miembro de la Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos y participó de la agrupación Amigos y Preservadores del Patrimonio Cultural de la Casona de Sor Josefa Díaz y Clucellas.

COMPROMISO CON LA REALIDAD

“Con las obras se deja constancia de la realidad”, expresa Iris.

Convencida de la responsabilidad que todo artista debe asumir en su trabajo frente a la sociedad en la que vive.

“En mis obras trabajo mucho los temas sociales, me parece que los artistas debemos dejar asentado nuestro paso por la época en que vivimos. Si uno se fija en las obras de los grandes maestros, en ellas siempre está presente el vestir, las costumbres, lo que pasa, expresa.

Dice que,  esto me llega muy de cerca, tal vez porque fui docente y trabajé con niños carenciados, esas cosas te afectan y te forman a la vez.

DONACION

La artista donó al Hospital de Niños “Orlando Alassia” una de sus obras titulada “Los otros”, la misma fue presentada en un acto por el director de la institución.

“Es el retrato de un niño carenciado -explica- en el fondo se ve la ciudad; en un camino adyacente aparece un rancho, el horno, una mujer embarazada con un niño en brazos; a la distancia se ve el carro basurero en el que vienen padre e hijo cargando la basura. (Aquí encontramos una analogía con Lopez Claro)

El día del acto, el director del hospital le preguntó porqué le había puesto ese nombre; le contesté que los del cuadro no éramos nosotros, que no los vemos como iguales, él entendió lo que quise decirle

Otra de las obras de Pantanali, “Los nadies”, fue donada a la Casa de Santa Fe en Buenos Aires. “Esa obra -relata- refleja la inundación de 2003, en una escena en la que las personas aparecen sin rostro, en una posición que habla de tristeza y angustia. Cuando la done, escribí atrás: ‘Para que no se olviden de la inundación’, después se enteró que está en la oficina del gobernador”.

Fin de la historia

English

The story of Iris Pantanali dates back to when she was four years old and her mother enrolled her in the Municipal Lyceum to begin classical dance. Iris was born on March 4, 1928. From that moment on, she made sure to remain constantly involved in artistic endeavors in almost all their manifestations. Today, away from the stage and retired, her memories come to light.

The Bovo Academy
She remembers dance classes with Mrs. de Bovo, who was a teenager at the time, and many students who later had significant careers. Iris considers herself the first ballerina of Santa Fe, noting that before her, there were teachers but no professional dancers. Her mother’s constant encouragement kept her hand-in-hand with acting from an early age.

Adolescence
Adolescence forced her to take a break, but her “extraordinary desires” for dance defined her forever, and she never stopped again. She deepened her training and also began studying music. By the end of both careers, she was already well-known. “I opened a conservatory and a dance institute. I began organizing festivals, and since people recognized me, I had no trouble making my way.” Under the format of the “Iris Pantanali” Art Institute, a group of teenagers was formed to perform dance, traveling to various towns in the province like Sunchales, Vera, Rafaela, or Reconquista—especially in the north, where artistic associations were eager to host them.

Teaching and New Projects
Years passed, and her stage as a music teacher arrived. She recalls that at the time, the subject was called “Singing and Dancing,” but it later changed to “Musical Education.” She was appointed to a school in Laguna Paiva, where she stayed for two years. Later, her teaching post was at “Juan de Garay” in Santo Tomé. It was then that she presented a project to create a provincial children’s ballet, as a children’s orchestra and choir already existed. She was relieved of her teaching duties to organize the proposal and spent six years leading the Santa Fe Ballet.

More than just Support
Iris says: “We performed for all schools, traveling with the children. The important thing about this ballet was that we didn’t select the children; we took everyone and then trained them. Much of what they learned involved lyrics and theater, accompanied by dance; we performed children’s stories.” Due to various ups and downs, she resigned and asked to return to her teaching post, but shortly after, she was called again to reorganize the ballet.

The Origins of CREI
Then came a project with more connectivity to the schools. She founded the Center for Children’s Aesthetic Recreation (CREI), which she led for 12 years. Later, she was offered a position as an inspector of private schools in the north, choosing different cardinal points for her career. Consequently, she had to leave dance due to constant travel.

A Path of Formation
In time, as years passed, she realized she needed to express herself; she was used to it. “In my house, I felt like the floor was missing, as if I were in the air.” That was when she began to draw. Although she had always sketched costumes and sets in a rudimentary way without training, she decided to join a workshop at the Mantovani School to paint and draw, especially faces. As an adult, she didn’t want to pursue a formal degree. She attended for six months but left when requirements like English, relief work, and anatomy were introduced.

Juan Carlos Palacios
She then found Juan Carlos Palacios, who did caricatures and humor and taught portrait drawing. After a few months, Iris decided to continue working alone at home. Later, she began exhibiting in collective spaces across the city. But her training path was just beginning.

One Night…
She mentions that once, while returning from a clinic where her brother was gravely ill, a man recognized her: “I am Eugenio Wade, a painter.” The conversation did not prosper then. A few months later, after her son passed away, she took refuge in her home, but she always drew. She continued taking classes with various masters who she felt could offer her something more. This led her to join the Association of Visual Artists, discovering a new environment and new tools. She studied with Álvaro Gatti, among others. “Every teacher has their style; one must take what suits their way of being and seeing art, otherwise you become a copy. You must take what is fit for your way of thinking,” she mentions in her memoirs.

A Broad Vision
Iris expresses: “As a dancer, I have also been a choreographer. Staging a complete show requires studying many things, much like a play or a movie—you have to set the scene, know the customs, and take many things into account. For example, a woman’s face from the beginning of the century is not the same as today. Faces, gestures—everything influences. I am grateful for having practiced art in different disciplines.”

On Her Works
“I look at works,” she adds, “and I can discover when elements do not match. It made me laugh when colleagues painted dancers and drew their shoes with huge bows.” She would then offer her perspective.

Family Memories
Iris is constantly grateful to God for her family. She remembers her father with a special anecdote. He had no formal study but a great artistic vein; he played in an orchestra by ear. “On Saturdays, we would gather at home and play popular music as a family with friends. Sometimes we would argue over a mistake. We’d agree to start from the third staff with the ‘E’ note. My dad would then ask us to play the ‘E’ because he didn’t know where it was; he didn’t know the notes.”

An Artist Family
The whole family was mobilized for her dance shows, helping with set design and costumes. “At that time, you couldn’t buy things ready-made. My mother helped me, and I made wigs, humps, nails, hands, and ears. My brother was a pioneer: he was a construction technician and brought ‘black light’ to Santa Fe for the first time for our production of Snow White.”

So Many Experiences
She expresses that “so many contributions have enriched me; I cannot complain. I lived through a beautiful era in Santa Fe—my golden age was also that of the Catanias, Paolantonio, Carlos Tiel, and the Mamellis. It was a period of splendor for independent theaters.”

Activism and More
Beyond art, she worked for diabetes patients as president and secretary of the Santa Fe Diabetes Association (ASDI) and the Argentine Diabetes Federation (FAD). She was a member of the Association of Visual Artists and the “Friends and Preservers of the Cultural Heritage of Sor Josefa Díaz y Clucellas” group.

Commitment to Reality
“Works leave a record of reality,” Iris says, convinced of the responsibility an artist has toward society. “In my works, I work a lot on social issues. Artists must record their passage through the era they live in. If you look at the works of the great masters, the clothing, customs, and events are always present.” She says this hits close to home because of her work as a teacher with underprivileged children.

Donation
She donated a work titled The Others to the “Orlando Alassia” Children’s Hospital. “It is a portrait of an underprivileged child,” she explains. “In the background, you see the city; a shack, an oven, a pregnant woman with a child. In the distance, a garbage cart with a father and son. The director asked about the name; I told him they were not ‘us,’ that we don’t see them as equals.” Another work, The Nobodies, was donated to the Casa de Santa Fe in Buenos Aires, reflecting the 2003 flood with faceless figures in positions of anguish. “I wrote on the back: ‘So they don’t forget the flood.'”

End of the story

Italiano

La storia di Iris Pantanali risale a quando aveva quattro anni e sua madre la iscrisse al Liceo Municipale per iniziare la danza classica. Iris è nata il 4 marzo 1928. Da quel momento, si è sempre impegnata a partecipare attivamente all’attività artistica in quasi tutte le sue manifestazioni. Oggi, lontana dalle scene e in pensione, riaffiorano i ricordi.

Accademia Bovo
Ricorda le lezioni di danza con la signora de Bovo, all’epoca un’adolescente, e molte allieve che in seguito intrapresero carriere importanti. Si considera la prima ballerina di Santa Fe, perché prima c’erano insegnanti, ma non ballerine professioniste. L’incoraggiamento costante di sua madre l’ha portata a camminare sempre di pari passo con la recitazione.

Adolescenza
L’adolescenza la costrinse a una pausa, ma i suoi “desideri straordinari” per la danza la definirono per sempre. Approfondì la sua formazione e iniziò a studiare musica. Al termine di entrambi i percorsi, era già conosciuta. “Aprii un conservatorio e un istituto di danza. Iniziai a fare festival e, dato che la gente mi riconosceva, non ebbi problemi a farmi strada”. Sotto l’istituto d’arte “Iris Pantanali”, si formò un gruppo di adolescenti che viaggiava per esibirsi in diverse località della provincia come Sunchales, Vera, Rafaela o Reconquista.

Insegnamento e Nuovi Progetti
Passano gli anni e arriva la fase come insegnante di musica. Ricorda che all’epoca la materia si chiamava “Canto e Danza”, poi diventata “Educazione Musicale”. Fu nominata in una scuola di Laguna Paiva e successivamente presso la “Juan de Garay” di Santo Tomé. Fu allora che presentò un progetto per creare un balletto infantile provinciale. Fu incaricata di organizzare la proposta e rimase per sei anni alla guida del Balletto di Santa Fe.

Qualcosa di più del sostegno
Iris racconta: “Recitavamo per tutte le scuole, viaggiavamo con i bambini. L’importanza di questo balletto era che non selezionavamo i bambini, li prendevamo tutti e poi li formavamo. Molto di ciò che imparavano riguardava la lirica e il teatro, accompagnati dalla danza”. Dopo varie vicissitudini, si dimise, ma fu richiamata poco dopo per riorganizzare il balletto.

Le origini del CREI
Arriva poi un progetto con maggiore connettività con la scuola. Fondò il Centro di Ricreazione Estetica Infantile (CREI), che diresse per 12 anni. Più tardi le fu offerto il ruolo di ispettrice delle scuole private nel nord, e dovette lasciare la danza a causa dei continui viaggi.

Un cammino di formazione
Con il passare degli anni, sentì il bisogno di esprimersi. “In casa sentivo che mi mancava il pavimento, ero come sospesa”. Iniziò allora a disegnare. Sebbene avesse sempre abbozzato costumi e scenografie in modo rudimentale, decise di frequentare un laboratorio alla scuola Mantovani per dipingere e disegnare, soprattutto volti. Non volendo intraprendere una laurea formale da adulta, frequentò per sei mesi, ma lasciò quando iniziarono a richiedere materie come inglese, bassorilievo e anatomia.

Juan Carlos Palacios
Trovò Juan Carlos Palacios, che faceva caricature e insegnava ritrattistica. Dopo alcuni mesi, Iris decise di continuare a lavorare da sola a casa. In seguito iniziò a esporre in mostre collettive in città. Ma il suo percorso formativo era solo all’inizio.

Una notte…
Ricorda che una volta, tornando da una clinica dove il fratello era gravemente malato, un uomo la riconobbe: “Sono Eugenio Wade, un pittore”. La conversazione non proseguì allora. Mesi dopo, dopo la perdita di suo figlio, si rifugiò nel disegno. Continuò a prendere lezioni con vari maestri, tra cui Álvaro Gatti. “Ogni formatore ha il suo stile; bisogna prendere ciò che si adatta al proprio modo di essere, altrimenti si diventa una copia del professore”, scrive nelle sue memorie.

Sguardo Ampio
Iris esprime: “Come ballerina sono stata anche coreografa. Montare uno spettacolo completo richiede lo studio di molte cose, come per un’opera teatrale o un film. Bisogna ambientare, conoscere i costumi. Per esempio, il volto di una donna dell’inizio del secolo non è lo stesso di oggi. Ringrazio di aver praticato l’arte in diverse discipline”.

Sulle sue Opere
“Osservo le opere”, aggiunge, “e scopro quando gli elementi non coincidono. Mi faceva ridere quando le colleghe dipingevano ballerine con enormi fiocchi sulle scarpette”. In quei casi, offriva il suo punto di vista tecnico.

Ricordi di Famiglia
Iris è grata a Dio per la sua famiglia. Ricorda con un aneddoto suo padre. Un uomo senza studi formali ma con una grande vena artistica; suonava in un’orchestra a orecchio. “Il sabato suonavamo musica popolare in famiglia. A volte litigavamo per un errore. Dicevamo: ‘iniziamo dal terzo pentagramma, con il Mi’. Mio papà allora ci chiedeva di suonargli il Mi, perché non sapeva dove fosse sulla carta, non conosceva le note”.

Una Famiglia di Artisti
Tutta la famiglia collaborava agli spettacoli di danza. Sua madre l’aiutava a creare parrucche, gobbe e unghie. Suo fratello, tecnico costruttore, portò per la prima volta la “luce nera” a Santa Fe per la loro rappresentazione di Biancaneve.

Tante Esperienze
Esprime che “tanti contributi mi hanno arricchita. Ho vissuto un’epoca bellissima di Santa Fe, la mia epoca d’oro è stata anche quella dei Catania, di Paolantonio, di Carlos Tiel. Fu un periodo di splendore per i teatri indipendenti”.

Impegno e Sociale
Oltre all’arte, ha lavorato per i pazienti diabetici come presidente e segretaria dell’Associazione Diabetici di Santa Fe (ASDI). È stata membro dell’Associazione Artisti Plastici e del gruppo Amici del Patrimonio Culturale della Casona di Sor Josefa Díaz y Clucellas.

Impegno con la Realtà
“Con le opere si lascia testimonianza della realtà”, afferma Iris. Convinta della responsabilità dell’artista verso la società, lavora molto su temi sociali. “Nelle opere dei grandi maestri è sempre presente il costume, ciò che accade”. Questo la tocca da vicino per il suo passato da docente con bambini bisognosi.

Donazione
Ha donato all’Ospedale dei Bambini “Orlando Alassia” l’opera Los otros (Gli altri). “È il ritratto di un bambino povero”, spiega, “sullo sfondo la città, una baracca, un forno, una donna incinta. Rappresenta l’emarginazione”. Un’altra opera, Los nadies (I nessuno), donata alla Casa de Santa Fe a Buenos Aires, riflette l’inondazione del 2003 con figure senza volto. “Ho scritto sul retro: ‘Perché non si dimentichino dell’inondazione'”.

Fine della storia

Deutsch

Die Geschichte von Iris Pantanali reicht zurück in ihre Kindheit, als sie vier Jahre alt war und ihre Mutter sie am Städtischen Lyzeum für klassisches Ballett anmeldete. Iris wurde am 4. März 1928 geboren. Von diesem Moment an war sie stets in das künstlerische Schaffen in fast all seinen Ausdrucksformen eingebunden. Heute, fernab der Bühne und im Ruhestand, kehren die Erinnerungen zurück.

Die Bovo-Akademie
Sie erinnert sich an den Tanzunterricht bei Frau de Bovo, die damals selbst noch ein Teenager war, und an viele Schülerinnen, die später bedeutende Karrieren machten. Iris betrachtet sich als die erste Ballerina von Santa Fe, da es zuvor zwar Lehrerinnen, aber keine professionellen Tänzerinnen gab. Die ständige Ermutigung ihrer Mutter führte dazu, dass sie auch immer eng mit der Schauspielerei verbunden war.

Jugendzeit
Die Jugendzeit zwang sie zu einer Pause, aber ihr „außergewöhnlicher Wunsch“ zu tanzen, prägte sie für immer. Sie vertiefte ihre Ausbildung und begann zusätzlich, Musik zu studieren. Am Ende beider Ausbildungen war sie bereits bekannt. „Ich eröffnete ein Konservatorium und ein Tanzinstitut. Ich begann, Festivals zu veranstalten, und da die Leute mich erkannten, hatte ich keine Probleme, meinen Weg zu gehen.“ Das Kunstinstitut „Iris Pantanali“ bildete eine Gruppe von Jugendlichen, die in verschiedenen Orten der Provinz wie Sunchales, Vera, Rafaela oder Reconquista auftraten.

Lehrtätigkeit und neue Projekte
Die Jahre vergehen, und es folgt die Phase als Musiklehrerin. Sie erinnert sich, dass das Fach damals „Gesang und Tanz“ hieß, bevor es in „Musikerziehung“ umbenannt wurde. Sie wurde an eine Schule in Laguna Paiva berufen. Später unterrichtete sie an der Schule „Juan de Garay“ in Santo Tomé. Zu dieser Zeit legte sie ein Projekt zur Gründung eines provinziellen Kinderballetts vor. Sie wurde von ihren Lehraufgaben entbunden, um den Vorschlag zu organisieren, und leitete sechs Jahre lang das Ballett von Santa Fe.

Mehr als nur Betreuung
Iris erzählt: „Wir traten für alle Schulen auf und reisten mit den Kindern. Das Wichtige an diesem Ballett war, dass wir die Kinder nicht selektierten; wir nahmen alle auf und bildeten sie aus. Vieles von dem, was sie lernten, hatte mit Lyrik und Theater zu tun, begleitet vom Tanz.“ Nach verschiedenen Schwierigkeiten trat sie zurück, wurde aber bald darauf gebeten, das Ballett neu zu organisieren.

Die Vorläufer des CREI
Es folgte ein Projekt mit einer stärkeren Verbindung zur Schule. Sie gründete das Zentrum für ästhetische Kinderfreizeit (CREI), das sie 12 Jahre lang leitete. Später wurde ihr die Inspektion privater Schulen im Norden angeboten, weshalb sie das Tanzen aufgrund der vielen Reisen aufgeben musste.

Ein Weg der Ausbildung
Nach einiger Zeit bemerkte sie, dass sie sich ausdrücken musste. „In meinem Haus fühlte ich mich, als würde mir der Boden fehlen, als wäre ich in der Luft.“ Da begann sie zu zeichnen. Obwohl sie Kostüme und Bühnenbilder immer schon rudimentär skizziert hatte, entschied sie sich für einen Workshop an der Mantovani-Schule, um Malen und Zeichnen zu lernen, insbesondere Gesichter. Da sie sich bereits als Erwachsene betrachtete, wollte sie kein formelles Studium mehr absolvieren. Sie ging sechs Monate lang dorthin, brach aber ab, als Fächer wie Englisch, Relief und Anatomie verlangt wurden.

Juan Carlos Palacios
So fand sie Juan Carlos Palacios, der Karikaturen zeichnete und Porträtzeichnen lehrte. Nach einigen Monaten beschloss Iris, allein zu Hause weiterzuarbeiten. Später begann sie, in Gemeinschaftsausstellungen in der Stadt auszustellen. Doch ihr Ausbildungsweg hatte gerade erst begonnen.

Eines Nachts…
Sie erwähnt, dass sie einmal aus einer Klinik kam, in der ihr Bruder schwer krank lag, und ein Mann sie erkannte: „Ich bin Eugenio Wade, ein Maler.“ Das Gespräch vertiefte sich damals nicht. Einige Monate später verstarb ihr Sohn, und sie suchte Zuflucht im Zeichnen. Sie nahm weiterhin Unterricht bei verschiedenen Meistern, darunter Álvaro Gatti. „Jeder Lehrer hat seinen Stil; man muss das übernehmen, was zu einem selbst passt, sonst wird man nur eine Kopie des Lehrers“, schreibt sie in ihren Memoiren.

Weiter Blick
Iris sagt: „Als Tänzerin war ich auch Choreografin. Eine komplette Show zu inszenieren bedeutet, viele Dinge studieren zu müssen, wie bei einem Theaterstück oder einem Film. Man muss die Atmosphäre schaffen und Bräuche kennen. Zum Beispiel ist das Gesicht einer Frau vom Anfang des Jahrhunderts nicht dasselbe wie heute. Ich bin dankbar, Kunst in verschiedenen Disziplinen ausgeübt zu haben.“

Über ihre Werke
„Ich betrachte Werke“, fügt sie hinzu, „und kann erkennen, wenn Elemente nicht zusammenpassen. Ich musste lachen, wenn Kolleginnen Tänzerinnen malten und die Schuhe mit riesigen Schleifen zeichneten.“ Dann brachte sie ihre fachliche Sichtweise ein.

Familienerinnerungen
Iris ist Gott stets dankbar für ihre Familie. Mit einer Anekdote erinnert sie sich besonders an ihren Vater. Er hatte keine Ausbildung, besaß aber eine große künstlerische Ader und spielte nach Gehör in einem Orchester. „Samstags machten wir Hausmusik in der Familie. Manchmal stritten wir über Fehler. Wir sagten: ‚Fangen wir beim dritten Notensystem mit dem E an‘. Mein Papa bat uns dann, ihm das E vorzuspielen, weil er nicht wusste, wo es auf dem Papier stand, er kannte die Noten nicht.“

Eine Künstlerfamilie
Die ganze Familie half bei den Tanzaufführungen, beim Bühnenbild und bei den Kostümen. „Damals konnte man nichts fertig kaufen. Meine Mutter half mir, und ich fertigte Perücken, Buckel, Nägel und Ohren an. Mein Bruder war ein Pionier: Er war Bautechniker und brachte zum ersten Mal Schwarzlicht nach Santa Fe für unsere Aufführung von Schneewittchen.“

So viele Erfahrungen
Sie sagt: „So viele Beiträge haben mich bereichert, ich kann mich nicht beklagen. Ich erlebte eine wunderschöne Zeit in Santa Fe; meine goldene Ära war auch die der Catanias, Paolantonios und Carlos Tiels. Es war eine Blütezeit der freien Theater.“

Engagement und Soziales
Außerhalb der Kunst arbeitete sie für Diabetespatienten als Präsidentin und Sekretärin der Diabetes-Vereinigung von Santa Fe (ASDI) und der Argentinischen Diabetes-Föderation (FAD). Sie war Mitglied der Vereinigung bildender Künstler und der Gruppe zum Schutz des kulturellen Erbes der Casona de Sor Josefa Díaz y Clucellas.

Verpflichtung gegenüber der Realität
„Mit Werken hinterlässt man ein Zeugnis der Realität“, sagt Iris. Überzeugt von der Verantwortung des Künstlers gegenüber der Gesellschaft, behandelt sie in ihren Werken oft soziale Themen. „In den Werken der großen Meister sind immer die Kleidung, die Bräuche und das Geschehen präsent.“ Dies berührt sie sehr, vielleicht weil sie Lehrerin für benachteiligte Kinder war.

Schenkung
Die Künstlerin schenkte dem Kinderkrankenhaus „Orlando Alassia“ eines ihrer Werke mit dem Titel Los otros (Die Anderen). „Es ist das Porträt eines bedürftigen Kindes“, erklärt sie, „im Hintergrund sieht man die Stadt, eine Hütte, eine schwangere Frau. Es zeigt die soziale Ausgrenzung.“ Ein weiteres Werk, Los nadies (Die Niemande), das dem Casa de Santa Fe in Buenos Aires geschenkt wurde, spiegelt die Flut von 2003 mit gesichtslosen Figuren in tiefer Trauer wider. „Ich schrieb auf die Rückseite: ‚Damit sie die Flut nicht vergessen‘.“

Ende der Geschichte